
Estoy harto de tareas por hacer,
risas por reír, sueños por fumar.
Estoy harto de vientos por vivir,
amores a perturbar
y lecciones que aprender.
Si me suelto:
vuelo,
si me ofusco:
quiebro,
si me temo:
caigo
y sueño que arrastro conmigo el corazón
y que -por alguna razón- no soy digno de reconocerme,
no soy digno de enriquecerme ni de esfumarme dentro de mi.
No soy digno de recrearme y ser,
revivirme y brillar y gritar que yo... como tu...
¡¡soy dios!!
Y que nada podrá abstraerme de esa sensación,
de esa certeza, de esa infinita responsabilidad
de brillar y vibrar eternamente.









